LA SONRISA DE LOS
CEREZOS EN FLOR.
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Portada de la novela |
Se trata de la primera novela de la
periodista y escritora australiana Kate Connelly en la que se refleja su claro
amor por la cultura japonesa, país en el que ha vivido muchos años como
corresponsal.
A través de su lectura nos adentramos
en la Inglaterra de la Revolución Industrial a finales del siglo XIX y la
apertura del auge comercial con Asia, especialmente en la ruta de la seda de
Japón. Emily Watson es la rica heredera de la fortuna de su familia, un
entramado empresarial dirigido por su despiadado padre Benjamín Watson, un
hombre lo más parecido a un mafioso que rige sus negocios y a los que lo rodean
con puño de hierro, empleando a veces métodos poco ortodoxos para conseguir sus
fines o deshacerse de lo que le
molesta. Así cuando descubra que uno de sus hombres de confianza ha cometido la
osadía de enamorarse de su hija, lo considerará una traición, y no dudará en
arrancarlo de su lado empujándolo a un destino tan cruel como inhumano en el entramado
comercial de sus empresas en el lejano Japón, donde será tratado como un
esclavo hasta el fin de sus días. Su hija se verá forzada a casarse con el
heredero de la familia Lambert, uniendo dos fortunas y cayendo en una espiral
de dolor infringido por su propio marido, con el que deberá viajar al lejano
oriente junto a su cuñado, para hacerse cargo de las empresas de seda de su
familia.
Se trata de una novela bien narrada
que atrapa desde el principio, y que conforme avanza va captando el interés
cada vez más. Entre sus páginas se aprecia claramente que la autora siente adoración
por Japón y sus bellas y delicadas costumbres ancestrales, explicadas al
detalle a la menor ocasión y que a veces resultan algo pesadas, pues parecía
que en lugar de una novela, te encuentras leyendo una guía completa sobre dicho
país. Acabas conociendo al detalle la ceremonia del té o el código de honor de
los Samuráis, todo ello promovido por el afán de curiosidad de la protagonista
cuyo corazón rechaza su pasado inglés y abraza Japón con deseo.
De entre todos los personajes
destacaría a Emily, que lleva el peso de la narración, siendo valiente y
decidida asumiendo un papel a priori, destinado a los hombres, que no teme en
ningún momento enfrentarse a quien sea, para conseguir una vida mejor tanto
para ella como para los de su entorno. Emily es fuerte y tenaz y fiel a sus
convicciones salvando obstáculos para
perseguir su felicidad.
La novela nos explica cómo se
realizaba la cría y cuidado de los gusanos que darían paso a la seda, algo que
ya se conocía por obras como Seda de Alejandro Baricco. Pero no será sólo en
Japón donde se desarrollara la trama, en la última parte de ésta, la joven
marchará a Tierra Santa para buscar algo que le fue arrebatado años atrás y que
desea tener junto a ella.
En general me ha gustado mucho pero
ciertos detalles han hecho que al final me desencantara un poco la historia,
como algún pasaje lento, o que cuando llevaba leídas las tres cuartas partes,
adivinara el final. Porque éste, aunque en cierto modo de justicia, me resultó
un poco forzado en cuanto a la de elementos que se sacrifican para llegar a él.
No obstante es una novela muy
entretenida que merece la pena leer.
Marian Rivas