martes, 17 de enero de 2017

El rincón del cine/Passenguer


Cartelera de la película

Esta ha sido la primera película que he visto en el recién estrenado año y que pertenece a un género que no suele atraerme demasiado: la ciencia ficción. La verdad es que como metraje de ese género deja mucho que desear, apenas tiene acción, el guión es demasiado plano y resulta bastante previsible; pero como película romántica tengo que reconocer que me ha gustado mucho: sentimientos como la soledad, la esperanza y el sacrificio por amor están presentes en cada segundo del film  y tengo que confesar que  incluso ha logrado emocionarme al final.
La química entre la pareja protagonista, la bella Jennifer Lawrence, de plena actualidad, y Chris Pratt es total, y ambos llevan el peso de la histoira junto a la presencia de importantes cameos o secundarios de lujo.
Se trata de una historia sin más pretensiones que disfrutar de ver a esa pareja de guapos enamorarse y cuestionarse ciertas acciones del comportamiento humano. En más de una ocasión cabe preguntarse, o al menos yo lo hice, como habría actuado de verme en tal o cual situación que se plantea, si el amor es suficiente para seguir adelante o abandonar o si se puede avanzar renunciando a todo. Y todo ello a pesar de la inverosimilitud de la escena final.
¡Nos leemos!

Marian Rivas

jueves, 12 de enero de 2017

El rincón de mis lecturas/La Jaula del Petirrojo

Portada de la novela

No suelo opinar sobre novelas escritas por autoras a las que conozco personalmente y mucho menos si les tengo cariño como es el caso de Eva García Carrión pero voy a hacer una excepción esta vez, pues creo que la historia lo merece. Siento una gran admiración por ella como autora porque domina la narrativa histórica al nivel de los grandes de este género, y no solo porque el ritmo de su lectura es ágil, exquisito y muy cuidado, si no por el gran trabajo y empeño que sé que hay detrás de esta novela.
La historia posee una trama que te engancha desde la primera página y en la que te sumerges de tal manera que llegas a sentirte como una compañera de viaje más de los protagonistas. Esta segunda entrega de la saga más dura que la anterior, pero esa dureza es fiel reflejo de las circunstancias de la etapa histórica en la que se desarrolla, una etapa cruda, en la que las condiciones de vida de la mayoría de la gente distaban mucho de ser cómodas, y es que la Edad Media es una de las etapas más oscuras y bárbaras de la historia.
Otra de las ventajas de esta obra es qu, como ya ocurriera en la anterior, de la mano de sus protagonistas  Ayden y Leena, aprendes mucho de la dura pugna de Inglaterra por hacerse con el control de Escocia y como este pueblo valiente y decidido se resiste a ello siguiendo la estela del gran William Wallace.
Leena y Ayden toman el testigo a Leonor y Neal en esta entrega y aunque tenían el listón muy alto no defraudan, sufres mucho con ellos, lloras, sonríes y te emocionas, y eso solo es posible si la pluma que les da vida tiene alma de guerrera celta, y Eva la tiene. Sus personajes están perfectamente definidos, cuentan con carácter, emoción y fuerza, pues cada uno tiene un cometido, una personalidad distinta: unos son repulsiva, otros encantadores, otros valientes, fuertes, pero todos tienen un denominador común: sin ellos la historia no sería la misma.
Como regalo, la autora nos trae devuelta a Leonor y Neal, la pareja principal de la saga anterior y que acompañará a los nuevos protagonistas durante gran parte de los capítulos hasta el desgarrador final, que aún siendo sobrecogedor, que en un principio me hizo enfadar, pero entiendo que es coherente y aporta un halo de esperanza, pues en la vida, no todo son penas, también hay un sentimiento poderoso que es capaz de romper los principios establecidos y ese el amor.
¡Nos leemos!

Marian Rivas

sábado, 7 de enero de 2017

El rincón del cine/Belleza Oculta

Cartel de la película

Perdón, aceptación, asimilación... son varias de las fases por las que una persona pasa en su camino a la superación de una situación difícil, dura o terrible como lo es la pérdida de un ser querido.
Concebida como un curioso remake de la archiconocida obra de Charles Dickens Cuento de Navidad, en la que tres fantasmas visitan la noche previa a la festividad al avaro señor Scrooge que odia la Navidad y todo lo que tenga que ver con ella, nos muestra una historia diferente pero con un idéntico mensaje: dar y recibir amor nos ayuda en la vida. Con ciertas licencias y variaciones respecto a la historia original, tenemos un protagonista interpretado por Will Smith que ni es avaro ni odia la Navidad, si no que nada en el mar de la depresión porque dos años atrás su hija pequeña murió de una terrible enfermedad y desde entonces su vida se ha derrumbado, ya nada tiene sentido y no cree que exista ninguna causa por la que vivir.
Junto a él Kate Winslent, Helen Mirren y Keira Knightley tratan de sacarle a flote de esa realidad paralela que se ha construido. Así nuestro protagonista recibirá tres visitas como el anciano avaro, tres visitas a las que les ha escrito previamente una carta y que no son otros que el amor, la muerte y el tiempo y que provocaran una catarsis emocional en su vida arrastrando al espectador con él.
Es una cinta de emociones, de dolor humano, de cierta generosidad con los demás, de decisiones equivocadas, pero que busca ante todo la redención del alma. De ritmo algo lento, pero con un mensaje de esperanza y cargada de estrellas de cine de primera fila es una buena manera de pasar la tarde.
¡Nos leemos!

Marian Rivas

jueves, 5 de enero de 2017

El rincón de mis publicaciones/Microrelatos Noche de reyes


Noche de reyes
Como cada año la familia Martín se preparaba para pasar otra noche de reyes sin regalos, pues apenas llegaban a fin de mes y el hecho de tener un paquete envuelto en papel brillante junto al Belén era un lujo que no se podían permitir. Pese a la desilusión de cada año Pedrito no perdía la esperanza, como cada Navidad había escrito la carta a Sus Majestades y la había echado al buzón rogándole al niño Jesús que por favor esta vez llegase a su destino, pues ya sería el tercer año consecutivo que se extraviaba y no llegaba a destino ya que no recibía regalos desde entonces.
A su madre se le partía el alma al ver la ilusión de su hijo y se sentía impotente por no poder hacer nada por cambiarlo. Hasta el último momento había mantenido la esperanza de comprarle un regalo aunque fuera humilde, guardando unos céntimos de lo que le pagaban por la ropa que lavaba y planchaba pero el retraso en el pago de unos encargos, la obligó a cambiar el destino de ese dinero para gastárselo en comida, pues de regalos no se vive y de comer sí.
La mañana del 6 de enero Pedrito se levantó con los primeros rayos de sol y caminó con sigilo hacia el salón, pues no quería perturbar el sueño de sus padres mientras él mismo soñaba despierto con encontrarse el camión de bomberos rojo que veía en el escaparte de la tienda de juguetes que había camino del colegio, y que siempre contemplaba colocando sus manos sobre el cristal del escaparate.
Su sorpresa fue mayúscula cuando divisó un paquete envuelto en papel de periódico junto a sus zapatos. ¿Sería un regalo? Lo miró dudando pues tenía entendido que los reyes solían envolver los presentes en papel de colores brillante y ese distaba mucho de parecerse a eso. De todos modos se fijó bien, lo tomó en sus manos y abrió los ojos y la boca con asombro, pues su nombre estaba escrito sobre él: Pedrito. Lo abrió con prisa, con la impaciencia contenida de años de decepción y fue cuando descubrió el camión de bomberos más bonito que había visto jamás: rojo con ruedas fabricadas con tapas de latas de pintura, el cartón duro de las cajas que albergaban dichas latas y que su padre había rescatado de la fabrica en la que trabajaba, así como la pintura sobrante de estas, con las que lo había pintado. Es verdad que no se parecía en nada al de la tienda, pero para él era mucho mejor, pues ¡Por fin los Reyes Magos se habían acordado de él!

Marian Rivas


martes, 3 de enero de 2017

El rincón de mis publicaciones/Microrelatos

Un pescador paseaba con su hijo cuando vieron algo increíble. ¿Qué ves? -le preguntó el niño a su padre. -Una roca rara.
El niño miró a su padre extrañado y preguntó:
-¿En serio?
-Si, ¿Qué ves tú?
-Un elefante bebiendo agua.
-Tienes mucha imaginación -le dijo su padre sonriendo.
-Es verdad, la que te falta a ti.
#microrelatos

Marian Rivas