sábado, 18 de abril de 2015

El rincón del cine/La dama de oro.

Cartel de la película.


LA DAMA DE ORO

<<Para apreciar una obra de arte, ya sea una pintura o una escultura, resulta de mucha utilidad conocer la historia que hay detrás>>; partiendo de esta premisa, perteneciente a una escena de mi novela Lágrimas de Amor y Guerra, podemos llegar a pensar que en elarte, como en cualquier otra disciplina, el conocimiento y la información son esenciales para entender una obra. A priori es lo que se nos presenta en esta historia en la que su protagonista, descendiente de una adinerada familia judía en los tiempos de la convulsa Segunda Guerra Mundial, ve como su vida se desmorona como un castillo de naipes en los días previos al estallido de la contienda.
El engranaje de la maquinaria de los hermanos Westein se pone en marcha para presentarnos la historia de Maria Altmann (Maravillosa Helen Mirren), y como se verá obligada a huir de Viena con su recién estrenado marido, un reputado barítono, hacia Colonia en un desesperado viaje con el único objetivo de sobrevivir. Como quiera que durante aquellos días los nazis tenían la costumbre de irrumpir sin permiso en las propiedades de los ciudadanos judíos, si estos eran ricos, con el objetivo de saquear sus pertenencias(sobre todo si se trataba de obras de arte) y atribuirse su propiedad. Su familia no iba a ser una excepción.
La película gira en torno a la política de resarcimiento que se ideó años después para restaurar las obras de arte sustraídas a sus legítimos dueños y es, precisamente entonces, cuando María se embarcará en la lucha por recuperar el retrato de su tía AdeleBloch-Bauer, inmortalizada por el genial pintor Gustav Klimt. El argumento nos lleva a asistir a modo de flashback, a distintas etapas de la vida de esta mujer y de su enigmática tía, la que tuvo el honor de ser retratada por el pintor creando una de las obras más famosas de la historia del arte. Si minucioso y detallista fue el trabajo del artista, no menos lo es la labor del  joven e idealista abogado Randy Schoenberg (Ryan Reynolds), en su propósito de recuperar lo que es de su clienta por derecho y que la acompañará en un duro y difícil periplo contra un gobierno que no desea sacar de Austria lo que consideran un símbolo nacional, convirtiendo el proceso jurídico en un caso sin precedentes que conseguirá presentarse ante la corte suprema de Estados Unidos gracias a una oportuna casualidad.
Como suele decirse, la realidad supera a la ficción en esta historia basada en hechos reales, en la que gracias a un guión solvente y a las correctas interpretaciones de sus actores principales y secundarios, que no permiten que el ritmo de la historia decaiga en ningún momento. Te vas implicando cada segundo que pasa con la lucha de esta mujer que solo quiere recuperar lo que para ella es un recuerdo familiar aunque ello signifique enfrentarse a aquellos que lo consideran un símbolo nacional.
Merece la pena pasar un buen rato asistiendo a esta historia, que aún no siendo una gran película, nos acerca a una interesante etapa de la historia.

Marian Rivas

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