lunes, 16 de diciembre de 2019

El rincón del aprendizaje/Escritura creativa de novela histórica: Sesión 4



6.Estructura
Recorrido:
Una vez iniciado el planteamiento y presentados los personajes más importantes, (a lo largo de la narración siempre pueden aparecer más), debemos continuar con el desarrollo de la historia.
En la novela de la espía, plantemos qué la lleva a meterse como espía, y como son sus primeros pasos en ese mundo: utensilios que usa para sus misiones, el mundo en el que se mueve, como pasa la información, como es su vida de infiltrada y sobre todo si se plantea en algún momento dejarlo todo, ya sea por el amor a ese judío al que debe delatar o porque su conciencia le pesa demasiado. Por tanto, describiríamos situaciones donde desarrollaríamos lo anterior.
La introducción de los datos históricos que necesitemos debe ir empastados con la trama, como un elemento más.

Ejemplo:
«Se acercaba el día del Desfile de los héroes. La ciudad se engalanaba como podía para la ocasión. Todos los miembros del servicio acudiríamos con los señores para verlo y presentar nuestros respetos a Hitler. La idea me daba náuseas, pero pensé que sería un buen momento para citarme con mi enlace aprovechando la confusión. Estaba previsto que toda la ciudad saliera a la calle a vitorearle. Como no sabía cómo contactar, hice lo único que se me ocurrió: ir a la panadería. A los pocos días encontré en la leche un nuevo mensaje; en medio del tumulto me harían una señal. Debía estar cerca de la lavandería de la plaza, donde presumiblemente nos llevaría el señor.
Preocupada, esperé pacientemente la llegada de ese día. Preparé a Christine y a la señora para el evento, la idea de rendirle pleitesía a Hitler no era del agrado de la señora, pero sí la posibilidad de encontrarse con el señor Koll, quien a buen seguro estaría en el desfile. Eso la ponía de muy buen humor.
Nosotros tendríamos un sitio privilegiado en la plaza por donde la comitiva pasaría. Estaríamos junto al mayor Kresing y su señora, me repetí varias veces a mí misma que no debía mostrar que la conocía más allá del día de la cena.
Cuando llegó el momento de marcharnos, el capitán no cabía en sí de gozo, no así el resto del personal, pero todos lo disimulábamos.
Llegamos a la plaza con tiempo suficiente para colocarnos en nuestro sitio, primera fila, frente a la señora Kresing y su esposo. El señor Koll se había acercado a saludar y se ofreció a quedarse a nuestro lado para deleite de la señora, que no dejó de sonreírle. Yo no veía el momento de salir de allí. Le había pedido a Christine que se «escapara oportunamente» hacia la lavandería en el momento en que yo le hiciera una señal. La niña, como era habitual en ella, asintió sin preguntar. Comenzó el desfile. Entonces todo estalló en una euforia de gritos y júbilo, las personas allí congregadas empezaron a agitar sus banderas al paso de los primeros soldados con tambores, y vitoreando con mucha euforia a los soldados, que pasaban marcando el paso militar; el colofón a toda esa euforia la aportó el paso de Hitler. Iba montado en un coche descapotable saludando sonriente a todos los presentes; a su paso se agitaban las banderas y se levantaba el brazo derecho, para saludar. Yo lanzaba miradas perdidas a la lavandería para ver si conseguía reconocer a mi enlace, pero no conseguía ver a nadie, con lo que mi desesperación aumentaba. Cuando ya estaba a punto de darme por vencida, vi a una mujer rubia que presumiblemente se había subido a los escalones de la lavandería. Me miraba fijamente; entonces la reconocí: «¡Anna!», pensé; tocándose el pelo me indicó que me acercara y se puso al mismo nivel de la gente. ¡Era el momento! Le pellizqué el hombro a Christine, que salió corriendo para desesperación de su padre.
—No se preocupe, señor. ¡La traeré enseguida!
Nos metimos entre la gente y alcanzamos la lavandería, pero en vez de entrar en ella, aprovechando que el coche oficial estaba entrando en aquel momento en la calle, y nos metimos en un callejón paralelo mientras la niña miraba el desfile un poco alejada de nosotras al cuidado de una amiga de Anna.
—¡Tengo poco tiempo! —dijo Anna abrazándome—. ¿Cómo estás? ¡Te veo bien!
—¡Hago lo que puedo! —contesté.
Por muchas preguntas que me hiciera solo había una pregunta que quisiera hacerle:
—¿Qué sabes de ellos?
Ella mantuvo el silencio con el que había recibido mi respuesta, cogiéndome las manos me respondió:
—Están muertos. Créeme que lo siento, he hecho lo que he podido por averiguar qué ha pasado, pero…
Mis lágrimas la interrumpieron, apenas era capaz de articular palabra, con lo que ella siguió hablando.
—Karl huyó el día del accidente. Parece ser que se puso en contacto con Sofía, y esta trató de ayudarle; quería pasar la frontera sin ti, para luego ir a buscarte, pero Karl se negaba a marcharse dejándote aquí. Les apresaron hace un mes y han muerto. Jutta lo ha averiguado. Es cierto.
Casi me desmayé. No la creía, pero no tenía fuerzas para rebatirle y ella
sabía que no lo haría.
—Vete. Debes regresar con la niña, ¡te avisaremos!
Salí corriendo de allí y me coloqué al lado del señor como si nada hubiera pasado.
Aquella noche hubo luna llena. Con los ojos empañados en lágrimas apenas podía verla. Me despedí de Karl y Sofía para siempre.»


Ejercicio:
Continuamos la historia, ahora introduciendo un hecho relevante que sucediera en la II Guerra Mundial y poniéndolo en la trama.
En una historia de romántica planteamos dentro del contexto histórico como se conocen, como interactúan, que circunstancias tienen. En este tipo de novelas lo importante de todo es la historia de amor, de la misma forma, que, en el otro ejemplo, es una cuestión destacable y que puede determinar el curso de los acontecimientos, aquí es más esencial, la trama gira en torno a ella.
En resumen, presentamos trama, planteamiento inicial, personajes, historia, y contexto.
En la histórica y de suspense:
Astrid es una judía que se mete a espía.
Joseph judío al que ha de delatar y del que se enamora.
Johan, nazi que se enamora de ella y la descubre o sospecha y la chantajea.
Contexto: segunda guerra mundial.
Planteamiento y desarrollo:  sus decisiones, circunstancias y peligros a los que se enfrenta.
·               ¿Qué va a hacer?
·               ¿Va a seguir pese a todo con su misión?
·               ¿Será capaz de renunciar a todo por amor?
Durante el desarrollo de la novela debemos mantener estos interrogantes abiertos e ir dando pistas de cómo puede ser que se desarrolle la trama. Es bueno que el lector juegue a adivinar qué puede pasar, cómo van a actuar los personajes y luego darle una sorpresa con un buen giro argumental.




Ejercicio:
Seguimos con el ejercicio, la historia de Astrid. Escribimos como se enamora de Joseph. Le oculta lo que hace. Solo es auténtica cuando esta con él. Podemos poner un lapso y que empiece a plantearse que va a hacer respecto a él (conflicto con sí misma). Realizar un esquema que responda a las siguientes preguntas y escribir unas tres páginas.
En la histórica-romántica
·                    Astrid y Joseph.
·                    ¿Le ocultará la verdad?
·                    El nazi que la descubre, Johan: ¿Conseguirá el amor de la chica o la utilizará
·                    Joseph ¿Descubrirá la verdad?  
·                    ¿Qué hará Astrid?
Ejercicio: Seguir con nuestra historia aportando una conversación entre ella y el nazi que la descubre, en la que él intenta que se delate y ella sale indemne de la situación.

Próxima semana: El giro argumental
¡Nos leemos!
Marian Rivas

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