lunes, 4 de enero de 2016

El rincón del cine/ Palmeras en la Nieve

PALMERAS EN LA NIEVE

Cartel de la película


El día de Navidad fue la fecha elegida para el estreno de la esperada película Palmeras en la Nieve, adaptación de la exitosa novela del mismo nombre creada por la autora Luz Gabás.
No quedaba un asiento libre en la abarrotada sala de cine a la que asistí, para disfrutar de la proyección dicho film. Conforme avanzaba el metraje veía una preciosa historia protagonizada por dos hermanos españoles, Killian (Mario Casas) y Jacobo (Alain Hernández) los cuales deciden cambiar radicalmente de vida, emprendiendo la marcha hacia la antigua colonia española de Ginea. A su llegada trabajarán como tantos otros en el cultivo del cacao en la plantación de Fernando Poo, donde comprobarán como muchos compatriotas habían conseguido hacer fortuna a costa de los sufridos nativos, que aguantaban estoicamente los abusos de poder que caigan sobre ellos a la mínima de cambio.
Así, asistimos al nacimiento del amor entre Basilia (Berta Vázquez) y Killian, dos personas que se encuentran sin esperarlo y se enamoran sin remedio, aun perteneciendo a dos culturas y dos mundos antagónicos.
La película tiene dos lecturas bien distintas teniendo en cuenta si se ha leído el libro previamente, (como era mi caso) o no; en el primer caso asistimos a ciertos acontecimientos que se han modificado para aumentar el dramatismo y que han supuesto un cambio de ciento ochenta grados en el carácter de uno de los personajes principales, volviéndolo totalmente repulsivo y protagonista de una de las escenas más desagradables e innecesarias del film, que ni siquiera aparece en la novela.
Entiendo que adaptar un libro de éxito como este es muy complicado y que su extensión hace, que para crear una película de guion ágil que cuente con un argumento que atrape, hay que hacer variaciones, pero no me ha gustado encontrarme un argumento tan diferente en según qué partes de la obra.
 Si por el contrario no hubiese contado con dicha información, habría disfrutado de una película preciosa, con una historia bien secundada con por sus actores; Berta Vázquez esta maravillosa, a Mario Casas, un actor que no me agrada demasiado, he de reconocerle su esfuerzo y tesón dando vida a un personaje entrañable y justo, con el que empatizas desde el principio, a diferencia de lo que trasmiten otros muy cercanos a él. También quiero resaltar a personajes secundarios como Emilio Gutierrez Caba en su papel de Antón, (padre de Jacobo y Kilian) o Adriana Ugarte hija del segundo magistralmente interpretado por el actor que le da vida. Todos ellos soportan el peso de un largo metraje a la altura de una superproducción de Hollywood, y que, arropados por una preciosa fotografía, gracias a los inigualables paisajes canarios, hacen que esta película se quede guardada en la retina del espectador.


Marian Rivas

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